Entre Estepona y Sotogrande
Manilva, en el extremo occidental de la Costa del Sol, combina un pueblo con tradición vinícola, donde aún se celebra la vendimia de la uva moscatel, con Sabinillas, el Puerto de la Duquesa y numerosas urbanizaciones y campos de golf donde viven y veranean residentes de toda Europa. Su castillo y las termas romanas completan un municipio con mucha vida.
El 21,6 % de sus 1.440 empresas presta servicios profesionales y técnicos, una proporción muy alta, y casi el 15 % se dedica a la construcción.
Urbanizaciones, puerto, golf y servicios a propietarios.
La inteligencia artificial ayuda a gestionar todo eso con menos llamadas.
La autovía de la costa la deja a media hora de Marbella, de Gibraltar y del aeropuerto de Málaga en algo más de una hora, y el puerto atrae navegantes de todo el Mediterráneo.