Una ciudad de frontera
La Línea de la Concepción está pegada a Gibraltar, y miles de sus vecinos cruzan cada día la frontera para trabajar. Esa relación marca su economía: casi la mitad de sus empresas son comercios, bares, restaurantes y servicios, que atienden tanto a los vecinos como a gibraltareños y visitantes que cruzan en sentido contrario para comer, comprar o pasar el día. La ciudad tiene además playas a ambos lados del istmo, un puerto deportivo con náutica de recreo y una Feria en julio muy concurrida.
Casi el 46 % de sus 2.600 empresas trabaja en comercio, transporte y hostelería.
Para un restaurante o una tienda de La Línea, el cliente de Gibraltar habla inglés y castellano, compara con lo que tiene al otro lado y decide mirando Instagram y Facebook.
Publicar en los dos idiomas y con precios claros marca la diferencia.