Manzanilla, langostino y Doñana
Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir frente a Doñana, es la ciudad de la manzanilla: sus bodegas crían un vino único que solo se puede elaborar aquí, gracias a la humedad del río y del mar. Sus restaurantes de Bajo de Guía, con el langostino como emblema, atraen a visitantes de toda España, las carreras de caballos en la playa en agosto son únicas en el mundo, y desde su orilla salen las barcazas hacia Doñana.
Más del 42 % de sus 3.560 empresas trabaja en comercio, transporte y hostelería, y más del 5 % es industrial.
El visitante decide en Instagram dónde comer el langostino y qué bodega visitar.
Y la manzanilla, para venderse fuera, necesita que alguien la cuente bien.