Una ciudad de frontera
Irún está en la frontera con Francia, frente a Hendaya, y esa posición marca su economía. Muchos clientes franceses cruzan para comprar, comer y llenar el depósito, y la ciudad ha sido durante décadas un gran nudo de transporte, aduanas y logística entre la Península y Europa. Tiene además un comercio y una hostelería muy activos, una construcción con mucho peso y fiestas como el Alarde de San Marcial en junio.
Casi el 37 % de sus 4.300 empresas trabaja en comercio, transporte y hostelería, y el 16,5 % se dedica a la construcción.
Para un comercio o un restaurante de Irún, el cliente francés es fundamental: busca en Instagram y Facebook, en su idioma, y compara precios con su lado de la frontera.
Publicar en francés, además de en euskera y castellano, abre un mercado que muchos negocios todavía no aprovechan.