Una ciudad minera e industrial que se reinventa
Linares fue durante siglos una de las grandes ciudades mineras de Europa gracias al plomo, y en el siglo XX una ciudad industrial con fábricas de automoción y ferroviarias. Hoy mantiene un tejido de talleres de metal, calderería, mecanizado y mantenimiento industrial, y apuesta por la innovación con el campus científico-tecnológico de la Universidad de Jaén, con ingenierías, centros de investigación y empresas tecnológicas. Como toda la provincia, el olivar y el aceite de oliva sostienen almazaras, cooperativas y envasadoras.
De sus 2.500 empresas, el 43 % trabaja en comercio, transporte y hostelería, y casi el 5 % son industriales. La ciudad es famosa por su cultura de tapas y por su conservatorio y festival de guitarra, ligados a Andrés Segovia.
Talleres con oficina técnica pequeña, aceite que se vende fuera y una hostelería con mucho público.
Tres terrenos donde la inteligencia artificial ahorra horas sin cambiar la forma de trabajar.
La ciudad es además un nudo ferroviario y de carreteras entre Andalucía y la meseta, con empresas de transporte y distribución que trabajan para toda la provincia y que reciben consultas constantes sobre entregas.