La capital del aceite toledano
Mora, entre La Mancha y los Montes de Toledo, es conocida por su aceite de oliva de la variedad cornicabra y por su Fiesta del Olivo, una de las más antiguas de la provincia. Sus almazaras y cooperativas reciben cada invierno la aceituna de cientos de socios, y la villa cuenta además con industria, talleres y un comercio que atiende a los pueblos de alrededor.
Casi el 9 % de sus 580 empresas es industrial, el 15,6 % se dedica a la construcción y casi el 42 % al comercio, el transporte y la hostelería.
Aceite, industria y comercio.
La inteligencia artificial ayuda a cada uno a trabajar mejor.
Su castillo de Peñas Negras vigila la llanura.
La carretera hacia Toledo la deja a media hora de la capital, y los Montes de Toledo ofrecen rutas y naturaleza a muy poca distancia.