Del castillo al mar: una ciudad de veraneo
Cullera, en la desembocadura del Júcar y a los pies de su castillo, es uno de los destinos de veraneo más tradicionales de la Comunitat Valenciana. Sus quince kilómetros de playas, el faro, el Racó y las torres de apartamentos reciben cada verano a decenas de miles de visitantes de Madrid, Valencia y el resto de España, y también a turistas europeos. Los restaurantes de arroces y pescado, la náutica del puerto y los festivales de música de verano completan su oferta. El arrozal del sur del lago de la Albufera rodea el término.
El 38 % de sus 1.500 empresas trabaja en comercio, transporte y hostelería, y el 12 % en construcción, muy ligada a la renovación de apartamentos. Los servicios profesionales suman casi el 15 %.
En una ciudad que pasa de 25.000 a más de 100.000 personas en agosto, el teléfono no da abasto. Ahí la IA marca la diferencia.
Y fuera de temporada, los mismos asistentes atienden a los vecinos y al turismo de fin de semana sin coste añadido.