Un pueblo de urbanizaciones entre la Ribera y la Hoya
Montserrat, en la Ribera Alta, a media hora de Valencia y entre Real, Torrent y Alfarb, ha crecido con numerosas urbanizaciones de chalets repartidas por un término amplio de pinares y campos, donde viven familias que trabajan en el área metropolitana y personas que buscan tranquilidad. Esa vivienda dispersa explica que más del 15 % de sus 600 empresas se dedique a la construcción, la reforma y el mantenimiento. El campo mantiene naranjos, almendros, olivos y viña.
El comercio, el transporte y la hostelería suman el 39 % de las empresas, con un centro urbano que da servicio a vecinos repartidos por kilómetros de caminos.
En un municipio tan disperso, atender bien a distancia y organizar las visitas es la mitad del trabajo.
Ahí un asistente de IA ahorra kilómetros y llamadas.
Muchos de sus vecinos se mudaron desde Valencia buscando espacio y naturaleza, y demandan servicios que antes tenían en la ciudad: clínicas, academias, comercio de calidad y empresas de mantenimiento fiables.