Un valle con monasterio y una playa de veraneo
Tavernes de la Valldigna es la capital de la Valldigna, un valle de naranjos encerrado entre montañas al norte de La Safor. A pocos kilómetros, el monasterio cisterciense de Santa Maria de la Valldigna, considerado el panteón espiritual del antiguo Reino de Valencia, atrae a visitantes de toda la Comunitat. Su playa, con apartamentos, campings y restaurantes, se llena en verano de familias de Valencia y del interior, y la huerta de cítricos sostiene almacenes y cooperativas.
El 38,5 % de sus 900 empresas trabaja en comercio, transporte y hostelería, el 15 % presta servicios profesionales y el 11 % se dedica a la construcción.
Una economía que mezcla naranja, verano y turismo cultural, con negocios pequeños que se multiplican en julio y agosto.
Ahí un asistente que atiende a cualquier hora tiene mucho sentido.
La cercanía con Gandía y Cullera, y la autovía y el tren de la costa, permiten a muchas empresas trabajar para toda la franja litoral entre Valencia y La Safor, y a muchos veraneantes llegar en menos de una hora desde la capital, lo que hace que los fines de semana de primavera y otoño también tengan mucho movimiento.