Diseño gráfico en Almoradí: una marca que se ve entre muchas
El centro de Almoradí es fruto de una reconstrucción. El terremoto del 21 de marzo de 1829 destruyó buena parte del pueblo y el ingeniero José Agustín de Larramendi dirigió un trazado nuevo de calles rectas en torno a una plaza central; en marzo de 1832 ya se habían levantado 278 viviendas, según recoge el Museo del Terremoto municipal. Hoy esas calles son un escaparate continuo de comercios, bares y servicios, y cada sábado se llenan de puestos a lo largo de más de un kilómetro.
En ese paisaje, tu imagen compite a la vista con decenas de negocios parecidos. Un rótulo confuso, una lona con cinco tipografías o una tarjeta que no se parece al perfil de Instagram hacen que el cliente no te recuerde la semana siguiente.
En la calle
Rótulo, vinilos del escaparate, toldo, horario en la puerta y señalética interior.
En el mercado
Lona o pancarta del puesto, carteles de precio, bolsas, etiquetas y tarjetas con QR.
En la carretera
Furgonetas, camiones, vallas de obra y uniformes de las cuadrillas.
En el móvil
Foto de perfil, portadas, plantillas de publicación y fotos de la ficha de Google.