Una bahía con ciudadela y tramontana
Roses, en el golfo del mismo nombre, combina una ciudadela con restos griegos y medievales, un puerto pesquero con lonja muy activa y una larga bahía de playas que recibe a miles de familias, muchas francesas. Al norte empieza el Parque Natural del Cap de Creus, con calas a las que se llega en barco, y su tradición gastronómica es conocida en todo el mundo. La tramontana marca el ritmo del mar.
Más del 34 % de sus 1.640 empresas se dedica al comercio, el transporte y la hostelería, y más del 16 % a la construcción.
Turismo, pesca y cocina junto a la frontera.