La villa mariana de Gran Canaria
Teror, en las medianías del norte de Gran Canaria, es el centro religioso de la isla: en su basílica se venera a la Virgen del Pino, patrona de la diócesis, y cada septiembre miles de peregrinos llegan andando desde todos los rincones para su fiesta. Su casco histórico, con balcones de madera y casonas, recibe visitantes durante todo el año, y los domingos se llena con un mercadillo de productos locales. El municipio es conocido además por su agua mineral, su chorizo y los dulces que elaboran las monjas del convento.
El 45 % de sus 685 empresas se dedica al comercio, el transporte y la hostelería, y el 13 % a la construcción.
Productores con marca propia, un comercio que vive de los visitantes y picos enormes en fechas concretas.
La inteligencia artificial ayuda a absorberlos.