Marismas, barro y flamenco
Lebrija, en el Bajo Guadalquivir, entre Sevilla y Jerez, tiene un término muy agrícola que se extiende por las marismas transformadas en regadío, con algodón, remolacha, hortalizas, cereal y cultivos industriales. Es también tierra de alfareros, con una tradición de cerámica popular que sigue viva en sus talleres, de viñas y bodegas, y una de las cunas del flamenco, con nombres y festivales muy conocidos.
Casi el 47 % de sus 1.670 empresas se dedica al comercio, el transporte y la hostelería, y más del 13 % a la construcción.
Cooperativas con muchos socios, oficios tradicionales que venden fuera y un comercio comarcal.