La ciudad de la cal
Morón de la Frontera, en la campiña sevillana, al pie de la sierra Sur, es conocida por su cal: el proceso artesanal de producción de cal de Morón está reconocido por la UNESCO como buena práctica de salvaguarda del patrimonio inmaterial. Junto a las caleras y canteras trabajan empresas de materiales y construcción, almazaras y cooperativas de olivar, y una base aérea que da trabajo y clientes a muchos negocios de la ciudad, con una comunidad de habla inglesa estable.
Casi el 42 % de sus 1.370 empresas se dedica al comercio, el transporte y la hostelería, más del 11 % a la construcción y casi el 8 % a la industria.
Industria tradicional, campo y servicios con clientes de varios países.