Del cáñamo a la cordelería técnica
Callosa de Segura fue durante siglos la capital española del cáñamo: sus huertas lo cultivaban y sus talleres lo convertían en cuerdas, alpargatas y redes. Aquella tradición evolucionó hacia una industria de cordelería, redes, hilos sintéticos y textiles técnicos que hoy vende a sectores tan distintos como la pesca, la agricultura, el deporte, la construcción o la náutica, en España y en el extranjero. Más del 10 % de sus casi 1.000 empresas son industriales, una cifra alta para su tamaño.
A los pies de la sierra de Callosa, el municipio mantiene además su huerta en la Vega Baja, con almacenes de hortalizas y cítricos, y un comercio que suma el 38 % de las empresas.
Una industria especializada que exporta con equipos pequeños y una agricultura con campañas intensas: dos realidades donde la IA ahorra horas de oficina.