El pueblo de los artistas frente al Mediterráneo
Altea tiene una personalidad muy marcada dentro de la Marina Baixa. Su casco antiguo blanco, coronado por la iglesia de las cúpulas azules, atrae a visitantes de todo el mundo, y desde hace décadas es un imán para pintores, escultores, músicos y artesanos; la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández tiene aquí su sede. Esa vida cultural sostiene galerías, talleres, tiendas de diseño y una restauración de nivel muy alto. Al mismo tiempo, urbanizaciones como Altea Hills, Mascarat o la Sierra de Altea concentran residentes extranjeros de alto poder adquisitivo.
De sus 2.400 empresas, el 19 % presta servicios profesionales y el 14 % se dedica a la construcción y la reforma. El comercio, el transporte y la hostelería suman casi el 32 %. Los puertos de Campomanes y de Altea completan la oferta con náutica de recreo.
Un turismo cultural y gastronómico, residentes que hablan muchos idiomas y negocios pequeños con mucho cliente: el contexto perfecto para un asistente de IA bien configurado.