Una identidad que no se pierda entre tanta piedra dorada
La Ciudad Vieja de Salamanca entró en la lista de Patrimonio Mundial en 1988, y su imagen está en todas partes: la fachada de la Universidad, la Plaza Mayor, la rana, el tono dorado de la piedra de Villamayor y los vítores pintados en rojo. Es un patrimonio visual enorme y, precisamente por eso, un riesgo para las marcas locales. Si tu logotipo usa la misma silueta de las catedrales que cientos de negocios, nadie lo recordará.
Una buena identidad visual puede tomar algo de la ciudad (un color, una textura, una tipografía inspirada en las inscripciones) sin caer en el tópico. Lo importante es que hable de ti: de lo que vendes, de a quién se lo vendes y de por qué te eligen.
Hostelería del centro
Cartas, fachadas y redes con una estética reconocible que no dependa de la foto del monumento de enfrente.
Servicios profesionales
Despachos, clínicas y asesorías que necesitan seriedad sin parecer anticuados.
Marcas de producto
Productores que venden fuera de la provincia y necesitan que su marca se entienda sin conocer Salamanca.