Aguas termales, modernismo y profesionales
La Garriga, en el Vallès Oriental a orillas del Congost, fue a principios del siglo XX uno de los grandes lugares de veraneo de la burguesía barcelonesa, atraída por sus aguas termales. De aquella época quedan los establecimientos termales que siguen funcionando y el conjunto modernista de la Illa Raspall, con sus casas de veraneo diseñadas por Manuel Joaquim Raspall. Hoy es una villa residencial muy bien comunicada con Barcelona por la C-17 y el tren de Vic.
Su tejido empresarial es muy profesional: más del 20 % de sus 1.460 empresas presta servicios profesionales y técnicos, y más del 3,5 % es de información y comunicaciones.
Turismo de salud con mucha tradición y una comunidad de profesionales que trabaja para clientes de todo el país.