Un pueblo de autónomos entre el Llobregat y el Garraf
Vallirana, en el Baix Llobregat, entre Cervelló y la Anoia, creció a lo largo de la antigua carretera N-340 y hoy está bien conectada por la A-2 y la autovía del Baix Llobregat. Con mucho barrio residencial y urbanizaciones en sus montañas, es un municipio donde abundan los autónomos: albañiles, electricistas, fontaneros, pintores, transportistas y mecánicos que trabajan en toda la comarca.
Más del 15 % de sus 1.100 empresas se dedica a la construcción y casi el 37 % al comercio, el transporte y la hostelería.
Negocios de una o dos personas donde la oficina es el móvil, y donde cada hora que se ahorra en papeles es una hora más de trabajo.